La Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey operó durante 86 años en este predio. Su acero levantó el Monumento a la Revolución y buena parte de la infraestructura ferroviaria nacional.
Cuando cerró en 1986, dejó tras de sí una infraestructura monumental —hornos, naves, talleres, almacenes y redes ferroviarias internas— que en lugar de demolerse se conservó y reconvirtió. El resultado, tres décadas después, es el primer ejemplo a gran escala de reuso adaptativo industrial en México y una referencia internacional.
Se constituye la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey con un capital inicial de diez millones de pesos oro, impulsada por Vicente Ferrara y sus socios fundadores.
Entra en operación el primer alto horno de la planta —y el primero de toda América Latina—, un hito que distinguió a la operación regiomontana en el continente.
La planta produjo hierro y acero estructural y, con los años, se diversificó hacia perfiles, varilla y otros productos siderúrgicos que sostuvieron la infraestructura del país.
Una tecnología no modernizada al ritmo de las nuevas plantas de los años setenta y ochenta, entre otros factores, lleva a la declaración formal de quiebra y al cierre de la operación.
Dos años después del cierre, el gobierno federal expropia el terreno mediante decreto presidencial y lo declara de utilidad pública.
Se elabora el plan maestro del nuevo parque bajo la dirección del arquitecto Eduardo Terrazas y asociados, sentando las bases del reuso adaptativo del sitio.
Se inaugura formalmente Parque Fundidora con una superficie inicial de 114 hectáreas, que se ampliaría a las 144 actuales en años posteriores.
El parque comienza a operar como OPD del gobierno del estado, permitiendo la operación autónoma de cada recinto y la coordinación de los servicios comunes.
Se inaugura el canal artificial transitable de unos 2.5 km que conecta el parque con la Macroplaza del centro histórico —una de las obras urbanas más reconocidas del Monterrey contemporáneo.
De los varios altos hornos que tuvo la planta, uno se conservó casi íntegro y se transformó en museo. Declarado Monumento Artístico Nacional, los visitantes acceden por dentro de la propia estructura, suben a la plataforma superior por un elevador panorámico y observan la ciudad desde la altura del antiguo carro de carga.
Ciudades con patrimonio siderúrgico como Pittsburgh, Essen, Sheffield o Völklingen conservan elementos industriales museales, pero ninguna mantiene un alto horno completo accesible para visita pública en el formato del Horno 3.
Fuentes: Wikipedia — Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey · SciELO — Ascenso y caída del elefante de acero regiomontano · TICCIH México · Telediario · Archivo Histórico de Nuevo León.